Nuestro apellido: Comunitaria.

Efectivamente, durante nuestro periodo formativo MIR en la vorágine de rotaciones hospitalarias, en centros de especialidades, guardias de diversa índole, SAR e incluso en la consulta de Atención Primaria obviamos la segunda parte ( o primera, según se mire) de nuestro nombre: MF y Comunitaria.

¿Qué implicaciones tiene esto?

No podemos perder de vista que trabajamos con personas que viven en el seno de una comunidad. Cada comunidad difiere radicalmente de la adyacente, cada una tiene unas peculiaridades y rasgos que la hace única. Y únicamente una intervención que se desarrolle pensada para dicha comunidad, con actividades que mejoren la salud de sus integrantes será realmente efectiva. Debemos hacer una inmersión en cada “microcomunidad” para entender las macrocomunidades:  conocer su cultura, costumbres, hábitos, creencias, miedos y expectativas puede hacernos más sensibles a sus necesidades, y de este modo saber abordar la intervención desde la cercanía que ofrece el contacto directo.

Para que no se nos vuelva a olvidad que es la “Comunidad”, os dejamos el último número online de la revista que recibe el mismo nombre.

Es de lectura obligada para no olvidar nuestro segundo apellido o primera parte del nombre ( a gusto de cada uno)

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